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miércoles, 11 de agosto de 2010

Romper el cascarón.

Se viene al mundo, no se nace, estas dos son cuestiones muy distintas pero fáciles de separar.
Se viene al mundo como vivíparo, pero lo ajeno nos convierte en tiernas avecillas.
Como seres puros es que nos encontramos, sin inhibiciones y sin otros límites que los físicos, pero lo ajeno no nos deja ser nosotros, por ende nos manda a otro estado prenatal y forma al rededor de cada uno de nosotros un cascarón que nos impide ver más allá de él. Muchos tienen fracciones y, sin embargo, están tan finamente unidos que es difícil quebrarlos.
Es lo exterior a nuestro verdadero ser lo que nos tapa, la sociedad, las palabras, la cultura, la educación, en otras palabras el mundo entero, quien genera una cárcel para el ser verdadero del cual muy rara vez se escapa.
Destruir al mundo es romper el cascarón, como en esa imagen de Hesse, destruir todo eso de ahí, rodeándonos, salir siendo nuestro verdadero ser es nacer, y nacer es quemarse los ojos con las primeras miradas al sol, duele, pero se sabe que al acostumbrarse, la habilidad de volar será ganada.

2 comentarios:

DUKE dijo...

es verda,, se dira que uno no es sin cultura y sin lenguaje, y que la naturaleza del hombre es ser social, animal de la polis, pero. no es recurrente el notar eso como afrenta? osea, no es esto de negarse, de reconocer a un individuo como uno, esencia tambien?

El Señor Dáltanos dijo...

PRECIOSO!! UNO DE LOS PUNTOS CLAVE DE HESSE, UN ROMPER CON EL MUNDO QUE APRISIONA PARA MOSTRARSE A SI MISMO, PARA LLEGAR A SI MISMO, MUY LIGADO POR CIERTO, AL BUDISMO QUE ATRAJO DESDE JOVEN AL MAESTRO DE LAS DOS HACHES!