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lunes, 9 de agosto de 2010

LA HISTORIA DEL HOMBRE SIN ENCANTO.

Lo conocí desde que íbamos a la escuela. En ese entonces no era el soberano pendejo que hoy en día disfraza su idiotez con Armani y pretexta sus pinchis pedas con vino de Borgoña.
No voy a decir tampoco que era un niño ilustre; nunca lo fue, pero por lo menos en esas fechas se reiría de tan sólo ver a alguien como él. Veía caricaturas y tenía por tendencia reír de cosas absurdas.
No, este cabrón nunca fue especial, pero por lo menos nunca fue un pinchi mamón, hijo de una pucha sangrante como cualquiera de nosotros que, a su ver, fue limpiado por años pulcros alejado del órgano maravilloso que nos vio asomar la cabeza.
Educado para ser un rey y chingarse como toda la prole: el perfecto hijo de la sociedad; el sueño húmedo de la patria; la escoria infecta de la humanidad.
Voy a ser neto, nunca esperé que terminara así: lo contemplaba como algo mejor: basurero, barrendero, asistente de maestro suplente, algo menos vergonzoso que un hijo de la Virgen María, mancillando a la gente con sus bienes. Un abogado de primer nivel, con todo el dinero del mundo y con todo el miedo  del mundo a la panocha por que deja enfermedades, tal y como una nieve de limón, nada más que la primera se chupa más rico.
No, no eramos amigos..., bueno sí, sí eramos, pero juro por Dios que cuando yo me fui no estaba así, no andaba imitando a los nopales en lo baboso.
Pero ya empiezo pues, que ésta no es la historia de su pasado sino de su ahora.
Me morí hace unos dos meses, y cuando ya me iba derechito al cielo, que me salen con que sí me publican mis dos novelitas, las dos chidas, con un chingo de pitos y conchas pa´entretener a la imaginación y pa´ levantar carpas y humedecer por donde sea (hasta la fecha se me responsabiliza del nacimiento de unos 200 bebés..., pero yo ni los disfruté).
Bueno, resulta que por razón de esto, algún conocido mío no me dejaba ir, imagínense mi sorpresa al descubrir que era él, fue tan desagradable que chillé, y eso que apenas me enteré.

2 comentarios:

DUKE dijo...

no es el estilo, sino el uso de este, como aqui, bien usado, se demuestra.

El Señor Dáltanos dijo...

Interesant, con un final un tanto intrigante y misterioso!