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viernes, 3 de diciembre de 2010

CARTA DE MI YO OPTIMISTA A UNA MUJER LLORANDO AFUERA DE CATEDRAL.

Me dirás, desde luego, que no es mi asunto, que me mantenga lo más alejado posible de ti, que de momento estás harta de mi género, que de sólo pensar en nosotros te sientes triste y no te dan ganas más que de llorar.
Pero no mandas en mis sentimientos ni mucho menos en mi deseo de escribir esta carta, dirigida a ti, que sé que nunca la leerás, pero es mi forma de agradecerte por recordarme lo maravilloso que es el amor.
¿Maravilloso?, ¿no ves que estoy llorando?, ¿que estoy destrozada? No me vengas, por favor, con esas tonterías cursis. Me dirías, y yo acepto con toda justicia tu observación.
Ahora estás en ese punto, no te pido que lo disfrutes, no me atrevo a ser tan irónico (y me encanta ser irónico), pero vívelo, recuerda que el dolor que ahora sientes es exclusivamente tuyo, es la parte de ti que no se llevará con él, es lo que te dejo, vívelo, tan sólo hazme ese favor.
¿Qué pensarías si te digo que todo estará bien?, no digo que lo que no te mata te hace más fuerte, saliendo de un paro cardíaco nadie es más fuerte, pero aprovecha esta oportunidad para cambiar.
Llámalo hijo de la chingada, vele todos los defectos, dí que todos somos culeros, y sigue adelante (si puedes).
Ahora  sigues cuestionándome sobre lo anterior, eso de que el amor es maravilloso, me pides que lo retire, pero no puedo, simplemente no puedo.
¿Recuerdas (esfuérzate) los ojos fijos en los tuyos, esa primera vez que arrojaron sus ropas al piso y no supieron de sí mismos y balbucearon en un lenguaje que va más allá de las palabras?
No sé si pasó, pero me gustaría pensar que antes del llanto hubo risas, hubo sonrisas, y que más de una vez perdieron el día entero en la cama y tuviste orgasmos que incluso en tu llanto te asustan (aprovecha, si quieres, este momento para vengarte, hablando nefarias cosas de su persona, pero recuerda que él puede hacer lo mismo).
El amor es maravilloso porque es un puente (uno de tantos), que el universo colocó en la tierra, un puente que conecta con el cielo y el infierno, abrázalo. Llora, repito, y que él llore si quiere. No te voy a dar la respuesta simplona de que él no te merecía, a lo mejor tú no te lo merecías a él, pero recuerda, esto sí te lo puedo decir: de todos los seres de la tierra sólo nosotros conocemos de emociones.
El amor te hace llorar, ¡llora por amor!, ¿habías llorado así por alguna otra cosa? Sentir es vivir, ¡vive!, aprovecha que puedes y si quieres, recuerda que yo deseo que te recuperes y encuentres de nuevo el amor.

3 comentarios:

DUKE dijo...

esto es lo que mas me ha gustadode lo que escribiste en el blog. naturalmente que no tomas partido por ningun bando, pues antes q lastima hablas del amor, y el sexo.
ahora bien, esa generalidad de q uno es todos y si uno es culero el otro tambien, pero el icc sabe como trabaja. muy buen relato.

El Señor Dáltanos dijo...

AH una joya lo que ha escrito señor Lenks, muy intimista, emana una emoción, una pasión, como si realmente hubieras visto a una mujer llorando afuera de Catedral!

Felicidades por lo escrito mein Freund! Abrazo!

Lotard Lenks dijo...

Sí vi a una mujer llorando afuera de catedral, luego te contaré esa historia.